Por: Anita San Martín

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”

 Antoine de Saint-Exupery

Siempre he querido escribir sobre el amor, pero sobre amor no sé NADA, solamente que es uno de los conceptos universales más usados por el ser humano, como decía San Agustín, “el amor no es lo que hace girar al mundo, es lo que hace que el viaje valga la pena.” Y si nos ponemos a ver algunos hechos históricos han tenido que ver con él; Cristo murió por AMOR a nosotros,  la guerra de Troya se desató porque Paris se enamoró de Helena y se la llevo a Troya.

Mucho escuchamos sobre el amor, pero poco sabemos qué hacer con él. Es cierto que hay que amar todo lo que nos rodea, al final lo que importa es cuanto hayamos amado. Hablar del amor es hablar de una infinidad de tipos de amor, que todo se reduce a lo mismo, amar más y mejor, pero hoy me centraré en el amor de pareja, y bueno seguramente muchos de los que me conocen dirán y esta (forever alone) que sabe de amor de pareja; es verdad como lo mencione al principio, nada sé, pero quiero compartir unas líneas contigo y dejar que conozcas mi punto de vista respecto al tema, a lo mejor también si gustas me puedes compartir el tuyo.

 El amor vive dentro de cada uno de nuestros corazones. Quiero decir que cada quien lo siente y lo expresa a su manera, y eso es maravilloso, ya que gracias a ello podemos dar lo mejor de nosotros y ofrecérselo a quien más queremos. También podemos decir que el corazón no es como un sistema operativo que nos dice a quien debemos amar, simplemente sentimos amor y amamos, es algo muy natural. Cuantas veces no hemos dicho “Me enamoré de la persona equivocada” Yo creo que eso no pasa, no te enamoras de la persona incorrecta, lo que pasa es que tus ojos no vieron a la indicada, tal vez Dios quiere que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin, cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo. 

Hace mucho leí esta reflexión y me encantó y creo que ejemplifica muy bien lo que pretendo transmitirte en este post.

“Cuando estás en una fiesta en la que bailas por primera vez con otra persona ¿Cómo reaccionas?
Bailas con él primero. Si no te agrada y te vuelve a invitar a bailar, le dices que no. Si a él no lo convenciste, y aunque a ti te haya encantado, no vuelve a bailar contigo. La magia empieza a ocurrir cuando ambos se acomodan ¿verdad? Sabes que has encontrado a tu pareja de toda la fiesta. En el amor es igual. Vas a conocer a muchas personas a lo largo de tu vida. Con alguna te vas a sentir en profunda sintonía, pero ella contigo no. Déjala ir. No luches por ella. No es tu pareja de baile. También, te encontrarás con alguien que no te gusta. Y no entiende. Es terco y se aferra a ti. Recuerda que alguna vez tú has sido una de esas personas. De forma firme y amable, dile que no te gustaría bailar con él en el amor. Y en ocasiones te tocará una pareja que te empeñas en querer cambiar. Quieres que haga los pasos de baile que a ti te gustan. Quieres que tenga el ritmo que tú quieres. Sabes que eso no funciona. A nadie le gusta que lo cambien. Busca a otra pareja de baile. También, te tocará estar con una pareja que quiera cambiarte. Sabes que tampoco eso funciona. Busca a otra persona. ¿Hay algo malo contigo? No. Solo tienes que encontrar a alguien que le encante como bailes. Que se enamore del ritmo de tus sueños y de los pasos de tus hábitos del diario.”

Si ya encontraste tu pareja de baile en el amor, ¡Felicidades!, has sido bendecido enormemente, si aún no lo encuentras, no te preocupes,  Si no existe alguien a tu lado, solo calma y aguarda, siempre hay alguien, y está en algún lugar esperando el momento preciso para entrar a tu vida, nada llega ni tarde ni muy temprano, todo llega en el momento correcto sí sabemos esperar pacientemente; si tienes miedo a amar, quítatelo y permite que alguien te amen, muchas veces la gente teme vincularse con el otro por el miedo al rechazo o por no atreverse a dar. Se olvidan que no hay como dar para recibir “Eres feliz en la medida en que te entregas. El termómetro de tu amor, se mide en tu entrega.” La gente que espera recibir el equivalente exacto del grado del amor que da, conseguirá el fracaso.

Encontrar una pareja para mí no se trata de encontrar a alguien que sea tal cual soy, eso significaría amar mi reflejo, se trata de encontrar a alguien que me haga sonreír, porque como decía la Madre Teresa de Calcuta “Toma tan sólo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille”, una persona que sea un ancla y no un motor, una persona de la que pueda amar sus defectos, porque las virtudes por el solo hecho de serlo ya se aman, que tenga sueños, metas, que se ame a sí mismo y ame a su familia, pero sobre todo que ame a Dios y que me permita amarlo a través de él.  Pero como mencione al principio cada uno ama de manera diferente y en gustos se rompen géneros,  solamente no dejes de amar y dar lo mejor de ti a aquella persona que esté a tu lado. Hace algún tiempo una consagrada dijo en una reflexión, que teníamos que rezar por el amor de nuestra vida aunque quizá no lo hayamos conocido aún, debe estar por alguna parte del mundo y Dios lo ha elegido ya, solamente hay que esperar el momento adecuado, me pareció lo más bonito que jamás había escuchado, rezar por alguien a quien ni conoces, pero que tienes la fe y la esperanza para  creer que el día menos esperado aparecerá en tu vida…y yo bueno, hasta el momento no lo he conocido, y aunque no le dedico mis oraciones diarias, de vez en cuando me acuerdo de él, posiblemente hoy sea el día, posiblemente no, a lo mejor todavía me falta tiempo para bailar solita y seguir coordinando mis pasos.

Y tú… ¿Ya tienes pareja de baile en el amor? ¿Estás disfrutando el baile que  están haciendo juntos? No olvides que para encontrarla, primero ama tu baile, ama tus pasos, ama tu ritmo, solo así alguien podrá amarlo también. El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que aun cree, aunque antes haya sido traicionado, aquel que todavía necesite amar, aunque haya sido lastimado y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.

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