Por: Verónica Fernández

“Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.” Dalai Lama.

Cuando era niña, tenía la tía que quizá todos tenemos, una tía que se consideraba a si misma de un nivel social más alto, desde mi perspectiva (de abajo ya que era niña), mi tía era muy guapa y refinada, tenía una hermosa casa, a la que no nos invitaba muy seguido, ya que parecía temía se le fuera a ensuciar, así que las invitaciones eran a su jardín o terraza, cuentan que alguna vez invito a su sala y pidió que se quitaran los zapatos antes de entrar ya que su alfombra era blanca…   

Yo creía que esos eran los “buenos modales” de la “gente de sociedad” y claro no me gustaban… me parecían fríos, y hasta groseros, prefería la informalidad pero llena de calidez que se vivía en mi casa.

Pasaron los años… asistí a una boda y me toca de lado izquierdo un señor que en quince minutos logro que yo comprendiera a la perfección la importancia de los buenos modales… empezó a comer el pan desde antes que llegaran los alimentos; claro, confundió los cubiertos y me dejo sin plato para el pan; se paro para tomar la sal que estaba en el centro de la mesa redonda y con su saco tiro las copas; al comer el pan con mantequilla disfrutaba la intención de toda la mesa ya que nos contaba alguna anécdota al mismo tiempo que dejaba ver el pan en su boca que se mezclaba con el agua que ocasionalmente bebía, para ese momento ya las morusas de pan estaban por todos lados; en los platos, el mantel, la ropa, el agua… un desastre.

Yo lo observaba atónita, pensando si algún día me habré comportado así,  y no me percate, ya que el señor en verdad no se daba cuenta de lo molesto que era para todos los demás.

Creo que no nos damos cuenta de la importancia de los modales hasta que nos toca en la vida alguien que nos hace el favor de recordarnos la importancia de estos para la convivencia diaria, las señoras que gritan, las que se meten en las filas, las personas que se chupan los dedos, los tiran basura en la calle, ésta puede ser una lista interminable.

Por el contrario que agradable conocer a alguien que con su presencia nos hace sentir especiales, cómodos… ¿les ha pasado? esa persona que nos hace sentir que somos mejores personas solo con estar a su lado, sabe que decir, sabe escuchar, hace las preguntas adecuadas, en general esa persona que pareciera tiene un imán y no nos queremos apartar de su lado, como si el sol brillara más en su compañía.

Hoy estoy convencida que los modales no tienen nada que ver con clases sociales, definitivamente tienen que ver con educación, con calidad humana, ya que la persona que se ocupa de sus modales es porque piensa en los demás antes que en sí misma, y está interesada en generar un entorno más agradable y positivo.

Te has puesto a pensar… ¿cómo te comportas tu?, ¿eres como mi tía? pensándote superior y tratando a los demás como si fueran menos, ó no has puesto interés al tema y eres ese compañero que nadie quiere tener cerca…

Siempre vale la pena reflexionar, lo mejor de este tema es que el comportamiento se puede modificar, solo se necesita voluntad.

Estoy segura que todos tenemos áreas de oportunidad en las que podemos mejorar… solo es cuestión de identificarlas pero ese ya será tema de otro post.

Solo recuerda, “Los Buenos modales son la expresión de lo mejor que cada uno tiene en su corazón para dar a los otros.”

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