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Por : Anita San Martín

 

Debemos escuchar al niño que fuimos un día y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos. Paulo Coelho

Este post surge de la inquietud de una personita muy querida que en palabras de él mismo “Tú que eres buena para el choro, escribe algo sobre nunca perder a nuestro niño interior” Aunque no pude hacerlo de inmediato, la idea me pareció fantástica y desde antes de escribirlo ya tenía algunas líneas lista para éste momento.

¿Cuántas veces nos dejamos arrastrar por nuestra rutina de vida y dejamos de disfrutar las pequeñas cosas de la vida? Alguna vez escuché que lo que el mundo necesita son maravillas, más bien creo que el mundo está lleno de maravillas, pero hemos perdido la capacidad de asombro como la de un niño. ¿Cuándo fue la última vez que te permitiste reír a carcajadas, que te maravillaste ante la naturaleza?, O qué te comiste tus galletas o papitas preferidas sin importar las calorías o lo dulces que podrían estar?

Todos fuimos alguna vez niños, pero creo que algunos olvidamos cómo nos reíamos, nos asombrábamos, cómo nos emocionaba ver las gotas de lluvia jugando carreritas por el cristal, nos emocionaba cumplir años y saber que nos comeríamos una rebanada de pastel, ahora creo que a muchos cumplir años nos pesa un poco, nos hemos vuelto cuadrados, nos cerramos a distintas posibilidades para hacer las cosas “creemos siempre tener la razón”  y todo esto me recuerda mucho al “Principito” (mi libro favorito de todos los tiempos jeje) que decía: “A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.” No puede ser más cierto, conforme vamos creciendo vamos perdiendo esa curiosidad. Los grandes vivimos pensando que no podemos hacer nada ridículo porque hay alguien que nos está viendo. Los niños en cambio, bailan si tienen ganas, lloran si quieren hacerlo, no ocultan sus emociones, si quieren decirte “Te quiero” no les importa si van a recibir un “Yo también te quiero” por respuesta, tienen ese brillo en la mirada,  esa sonrisa en el rostro, esos pies inquietos y esos brazos que dan consuelo y roban el aliento hasta a la persona más fría.

Se trata de combinar la etapa que estás viviendo ahora con ese pequeñín que hay dentro de ti, no importa cuántos años tienes, 18, 20, 25, 28, 40 o 50, acuérdate que no son los años de vida, son la vida de los años lo que importa. Maravíllate, deja que tus emociones fluyan, juega, disfruta, diviértete, no ocultes a tu niño que quiere salir para enseñarte que la vida es hermosa, cuando la miras con los ojos de un niño, con esos ojos llenos de asombro, de amor, de ingenuidad, de pureza, de nobleza. Si hoy quieres cantar, canta, si hoy quieres  bailar, baila…si quieres comerte un helado doble con chispas de colores o tus galletas favoritas, hazlo, muchas decisiones importantes también se pueden tomar acompañadas de un chocolate o una paleta gigante de caramelo, haz lo que tengas que hacer, pero nunca dejes que tu niño interior se muera.

¿Perdiste a tu niño interior? Nunca es tarde para recuperarlo, nunca es tarde para recordar que vive dentro de ti, esperando que lo llames para que te acompañe a disfrutar de las pequeñas alegrías de  la vida. 

Algún día tendrás que partir de aquí, puede ser dentro de diez años o de diez minutos, y habrás perdido demasiado tiempo siendo adulto, trabajando y acumulando bienes, como para disfrutar de la alegría de ser niño; cuando eso ocurra no te van a preguntar ¿Cuántos contratos firmaste?  ¿Cuántas decisiones importantes con un traje y corbata tuviste que tomar? ¿Cuánto dinero se quedó en tu cuenta en el banco? ¿Cuántos coches se quedaron estacionados en casa? ¡Noooo!, te van a preguntar ¿Cuánto amaste? ¿A cuántos abrazaste? ¿Cuánto bien hiciste?  ¿Cuánto disfrutaste de la vida? ¿Cuánto sonreíste? No esperes a tener el cabello blanco para despertar a tu niño ¡Despiértalo hoy!

“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)” Antoine de Saint-Exupéry

Por: Anita San Martin

 “No podemos elegir cómo vamos a morir o cuándo vamos a hacerlo. Sólo podemos decidir cómo vamos a vivir.” Joan Báez

¡Holaaaa! Antes que nada, me gustaría agradecer la invitación de Miss Vero a compartir un poquito de mí en este espacio, ¡Muchas gracias! Siempre he tenido la intención de crear un blog y escribir las cosas locas que dan vueltas por mi cabeza, pero la verdad es que nunca me he animado, por eso ahora que surgió esta invitación, no tuve ni que pensarlo, estoy encantada de poder escribir estas líneas y agradezco que te tomes el tiempo de leerlas.

En fechas recientes sufrí la pérdida del hombre más importante de mi vida, mi papá se me adelantó en el camino. Todo fue muy rápido y desconcertante, me sentía en una pesadilla de la que quería salir corriendo; pero bueno el punto no es desahogar mis penas, que francamente ya no duelen, si lo extraño mucho, pero en cada minuto de mi vida está presente y sé que tengo un angelote maravilloso que cuidará  cada paso que dé, así que el punto de contarles esto, es que muchas veces Dios nos tiene que poner en momentos como esté para poder reflexionar lo que estamos haciendo con nuestra vida.

Pensamos, y digo pensamos porque me incluyo en el grupo; que la vida es eterna, que tenemos algún boleto que nos garantiza que vamos a vivir tal o cual cantidad de tiempo, pero la realidad es que no sabemos ni el día ni la hora en que se nos va a llamar para rendir cuentas. No sabemos si hoy vamos a ir a dormir para mañana no despertar. 

Por eso en estas pequeñas líneas que escribo con mucho gusto y entusiasmo te digo: VIVE y vive hoy, la vida es mucho para ser insignificante. Sé la mejor versión de ti mismo, comparte esa versión con todo el mundo, que nadie se aleje de tu presencia sin sentirse mejor y más feliz, recuerda que tienes sola una oportunidad de hacer lo que quieres, todos morimos, pero muy pocos vivimos. Deja de usar el hubiera en tu vida,  olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda, lo que ellos han hecho por ti, no repares en lo que el mundo te debe y mira lo que le debes al mundo. No te gusta lo que estas recibiendo, pues fíjate lo que estás dando. “Porque todos estamos aquí de paso, para aceptarnos, escribir tu propia historia, para conseguir algo que siempre habías soñado, para ayudar, dar la oportunidad de volver a empezar incluso a quien menos lo espera, para hacer una lista de cosas que quieres cumplir, para cumplirlas, para arriesgarte sabiendo que se puede perder, pero también que se puede ganar, no sé si estamos aquí para ser felices, pero definitivamente estamos aquí para vivir”

Justo ahora que pase por este momento tan doloroso, me dijeron que la vida es una carrera y que mi papá llegó a la meta antes que yo, por lo tanto debería sentir alegría de que el ya cruzó la frontera de los campeones y es verdad; la vida es una carrera, de ti depende como quieres vivirla, si en la banca mirando como todos llegan a la meta y levantan la medalla de la vida o corriendo, sudando cada paso, levantándote en cada caída y volviendo a empezar “Nadie dijo que la vida sería fácil, solo prometieron que valdría la pena vivirla”

No podrás diseñar tu vida y probablemente no podrás controlar muchas de las cosas que han pasado o pasarán…pero siempre podrás diseñar tu actitud, la forma en que quieres vivir.

Solo se vive una vez, pero con una vez es suficiente si se vive bien, deja de guardar las cosas para un momento o persona especial, quizás algún día sea demasiado tarde…la persona, el momento, el lugar especial es HOY y cada día de tu vida.

La madre Teresa de Calcuta decía “Voy a pasar por la vida una sola vez, por eso, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacerle a algún ser humano, debo hacerla ahora, porque no volveré a pasar por aquí” No esperes a lo que puedes hacer mañana por alguien más, hazlo hoy, ni te imaginas el bien que haces y te haces. Recuerda que: Si no estás dando al mundo lo mejor que tienes ¿Para qué lo estas guardando? No puedes vivir sin iluminar el camino de los demás con la luz que posees.

Hoy tengo la seguridad que en el momento en que se le pidieron cuentas a mi papá, nada debió, porque si un ejemplo de amor al prójimo y de disfrutar la vida tengo, fue de él. Siempre estaba sonriente, le encantaba bailar aunque no supiera, cantaba a todo pulmón aunque su voz no fuera la más afinada, si algo se le antojaba lo hacía sin pensarlo, y sobre todo si en sus manos estaba ayudar a cualquier persona, lo hacía. Creo que si se puede, es más estoy segura que se puede vivir bien…pero depende de ti.

La vida no consiste en recordar el pasado con nostalgia, ni esperar el futuro con ansiedad… ¡sino en vivir el presente con pasión!