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Por: Anita San Martín

El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que aun cree, aunque antes haya sido traicionado, aquel que todavía necesite amar, aunque haya sido lastimado y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo. Madre Teresa de Calcuta

Este es el título que lleva mi película favorita de todos los tiempos ¿Por qué es mi película favorita? Porque no puedo dejar de identificarme con la protagonista, quizá ya la hayas visto, quizá no, pero te voy a contar un poquito de lo que trata para que entiendas mejor a donde quiero llegar con este post. La película se centra en una joven que se enamora de todo aquel que se cruza por su camino, que se emociona, que espera ansiosa porque le llamen después de la primera cita, porque interpreta cada señal y se ilusiona con cada sonrisa, con cada hola, con cada mirada; cada vez que no la llaman pone miles de pretextos, “Quizá perdió mi número, quizá se murió su abuelita”; hasta que conoce a un chico que le enseña a interpretar las señales de cuando un hombre te quiere o simplemente no te quiere, cuando le importas y cuando no.

¿Qué padre sería tener a un amigo que nos enseñara a interpretar esas señales no? Sin embargo creo que no siempre lo necesitamos, a veces nosotras solas solemos darnos cuenta cuando un hombre nos quiere o no, cuando solo quiere divertirse o pasar el rato o cuando quiere algo de verdad, lo que pasa es que no duele aceptar que aquella persona en la que hemos puesto todas nuestras ilusiones no nos ve de la misma forma en la que la vemos a ella. Y así seguimos ilusionándonos con cada hombre que se cruza en nuestro camino, a mi me ha tocado ilusionarme con patanes pero también con hombres con lo que ahora tengo una increíble amistad que no cambio ni porque en aquel momento me hubiera aceptado.

Pero es tan difícil alejarse de aquellos que simplemente no nos quieren, a los que no les gustamos y voltear a ver a aquellos que si sueñan con nosotras.  ¿Cómo alejarnos de aquellos hombres que no buscan algo serio con nosotras? Primero que nada creo que debes sincerarte contigo y definir si tú estas buscando algo serio, si quieres una relación duradera o por lo menos intentarlo, si es así debes alejarte de aquellos hombres que no están disponibles, aquellos hombres que tienen miedo de decirles a otros que están saliendo contigo porque eso ahuyentaría a otras citas, hombres que ya están siendo infieles al verte, “la va a dejar por mi” no va a pasar, además no hay garantía de que A TI no te haga lo mismo, creo que nadie merece ser el guardadito de alguien más.

Tienes que ser tú como eres y alejarte de aquellos que no te aceptan, no permitas que tu carencia de amor permita que alguien te limite o te reprima.

No sigas al guapo, al alto, al de dinero, lo que quiero decir es que ignores la envoltura, ¿Cuántas veces no te ha pasado en tu cumpleaños que recibes un regalo con una envoltura padrísima pero al quitarla el regalo no es lo que esperabas? En lo personal me pasó muchísimo, esperaba algo más de mi agrado y resultó que el regalo no era tan bonito y creo que eso sucede también en las relaciones, nos vamos por aquel que nos hace temblar hasta los huesos aunque nos trate mal, solo porque la envoltura es bonita.

Si sales con alguien y no te llama, no te busca o simplemente ya no muestra interés, dale vuelta la página, recuerda que algún día alguien va a entrar alguien en tu vida y te vas a dar cuenta porque nunca funcionó con alguien más. Si un hombre quiere estar contigo, hará que suceda.

Pero lo más importante; crea y vive una vida que sea tan buena que no importe si alguien aparece en ella. Dile si a cada oportunidad de ser amigos, no todos los hombres que conoces tienen que ser tus novios, ni tienes que imaginar el día de tu boda con alguno de ellos, sal, conoce gente nueva, no permitas que nadie te quiera menos de lo que tú te quieres.  Ocúpate en vivir la vida de tus sueños en lugar de buscar al hombre o a la mujer de tus sueños. Acuérdate que el amor es como la mariposa: una vez que dejas de perseguirla, gentilmente se posará en tu hombro. En lugar de buscar al compañero adecuado, conviértete en la persona adecuada. Hazte atractivo para ti. Te llegará, tarde o temprano el amor se posará en ti. Mi mamá dice que siempre hay un roto para un descocido o como escuché alguna vez “Alguien tiene lo que tú buscas, alguien busca lo que tú tienes” Nunca, pero nunca pierdas la esperanza, siempre hay alguien para todos.

Por último quiero terminar con esta frase de la película en la que se resume toda la trama.

“Cada película que vemos y cada historia que nos cuentan, nos imploran que esperemos el giro del tercer acto: La declaración inesperada de amor. La excepción a la regla. A veces nos concentramos tanto en el final feliz que no aprendemos a interpretar las señales, a diferenciar entre los que nos quieren y los que no. Entre los que se van a quedar y se van a ir. Y quizá el final feliz no incluye un tipo maravilloso: quizá el final eres tú, sola recogiendo los pedazos y volviendo a empezar. Liberándote para encontrar algo mejor en el futuro. Quizá el final feliz solo consiste en seguir. O quizá este es el final feliz: Saber que a pesar de todas las llamadas y corazones rotos, a pesar de todos los errores y las señales malinterpretadas, a pesar de todo el dolor y la vergüenza, tú nunca, nunca perdiste las esperanzas.”

Por: Verónica Fernández

“El amor es un acto de valentía, nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres.” Paulo Freire

Pareciera que fue ayer… yo emocionada en el altar, realmente feliz, ilusionada, está el video de la boda que no me deja mentir, no podía dejar de sonreír…

Si acepto todo, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza…

Quizá no sabemos en lo que nos estamos metiendo en ese momento pero cuando se  llega al altar por los motivos correctos, quiero decir NO porque:

  • Para no pasar toda la vida solos.
  • Como un medio de tener seguridad económica.
  • Como una forma de salir de su casa.
  • Como resultado de motivos meramente emocionales y sexuales, como atracción física.
  • Porque la familia desea que se case con una persona específica y la persona no sabe decir “no”.
  • Porque la mujer tiene miedo de ser una madre soltera o el hombre siente que está obligado a casarse con una mujer porque está embarazada.
  • Por la presion social… todos se están casando.

El motivo correcto es amar a la persona y estar dispuesto a compartir el resto de tu vida con esa persona que libremente has elegido, la verdad yo tenía un poco de la tercera opción, pero no recomiendo el matrimonio como salida cuando las cosas no van bien en casa. Ojalá la vida fuera perfecta pero no es así y hay que lidiar con las cosas como se nos presenten, y muy importante hay que asumir las consecuencias de nuestras decisiones.

Quizá tu caso tiene alguna combinación de las anteriores, va a ser más complicado pero eso le dará más elementos para superar con valentia dentro de la relación. Si ya es complicado el matrimonio solito, no lo compliques más desde el inicio, recuerda que lo que bien empieza tiene más probabilidades de terminar bien.

En este caso yo decido casarme a los 21 años con Gustavo de 31, muchas cosas positivas, otras no tanto… pero quien dijo que el matrimonio es “…Y vivieron felices por siempre” ah! Disney, pues no, ahí empieza verdaderamente la historia… yo aún no terminaba la carrera y tenía muchos sueños aún sin cumplir.

Con los años he aprendido a cambiar esos sueños por sueños compartidos, o sea a ceder, a dar, a perder, a respetar, a ser paciente, también a ser menos egoísta; el matrimonio no es una universidad …es una maestría en Amar.

Hoy se ha perdido el verdadero sentido del matrimonio muchos gastan fortunas en la fiesta de la boda, otros muchos simplemete deciden vivir juntos, no importa como deciden hacer sus votos, lo importante es comprometerse a amar a esa persona, no solo en la etapa del enamoramiento que es donde se da el matrimonio y tenemos la química haciendo de las suyas en nuestro organismo… Lógicamente esta etapa pasa y empezamos a ver a nuestra pareja más objetivamente y aquí empieza el verdadero amor.

Lo importante es ir librando esas pequeñas batallas, sin rendirse; cuando nacen los hijos, cuando perdemos a un ser querido, cuando no hay trabajo, en las enfermedades, yo he aprendido que estas situaciones son las que realmente nos han unido a lo largo de los años. En mi experiencia lo difícil es cuando todo está bien,  ahí es cuando no debemos de perder de vista la importancia de la pareja.

Creo que vale la pena apostar por la familia, no te rindas no es una opción y si aún no lo haces escoge bien a la persona con la que vas a compartir el resto de tu vida… para eso es el noviazgo hablen de valores, de sueños, y comprométete di ¡Sí, Acepto! con el corazón.

 

Por: Anita San Martín

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”

 Antoine de Saint-Exupery

Siempre he querido escribir sobre el amor, pero sobre amor no sé NADA, solamente que es uno de los conceptos universales más usados por el ser humano, como decía San Agustín, “el amor no es lo que hace girar al mundo, es lo que hace que el viaje valga la pena.” Y si nos ponemos a ver algunos hechos históricos han tenido que ver con él; Cristo murió por AMOR a nosotros,  la guerra de Troya se desató porque Paris se enamoró de Helena y se la llevo a Troya.

Mucho escuchamos sobre el amor, pero poco sabemos qué hacer con él. Es cierto que hay que amar todo lo que nos rodea, al final lo que importa es cuanto hayamos amado. Hablar del amor es hablar de una infinidad de tipos de amor, que todo se reduce a lo mismo, amar más y mejor, pero hoy me centraré en el amor de pareja, y bueno seguramente muchos de los que me conocen dirán y esta (forever alone) que sabe de amor de pareja; es verdad como lo mencione al principio, nada sé, pero quiero compartir unas líneas contigo y dejar que conozcas mi punto de vista respecto al tema, a lo mejor también si gustas me puedes compartir el tuyo.

 El amor vive dentro de cada uno de nuestros corazones. Quiero decir que cada quien lo siente y lo expresa a su manera, y eso es maravilloso, ya que gracias a ello podemos dar lo mejor de nosotros y ofrecérselo a quien más queremos. También podemos decir que el corazón no es como un sistema operativo que nos dice a quien debemos amar, simplemente sentimos amor y amamos, es algo muy natural. Cuantas veces no hemos dicho “Me enamoré de la persona equivocada” Yo creo que eso no pasa, no te enamoras de la persona incorrecta, lo que pasa es que tus ojos no vieron a la indicada, tal vez Dios quiere que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin, cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo. 

Hace mucho leí esta reflexión y me encantó y creo que ejemplifica muy bien lo que pretendo transmitirte en este post.

“Cuando estás en una fiesta en la que bailas por primera vez con otra persona ¿Cómo reaccionas?
Bailas con él primero. Si no te agrada y te vuelve a invitar a bailar, le dices que no. Si a él no lo convenciste, y aunque a ti te haya encantado, no vuelve a bailar contigo. La magia empieza a ocurrir cuando ambos se acomodan ¿verdad? Sabes que has encontrado a tu pareja de toda la fiesta. En el amor es igual. Vas a conocer a muchas personas a lo largo de tu vida. Con alguna te vas a sentir en profunda sintonía, pero ella contigo no. Déjala ir. No luches por ella. No es tu pareja de baile. También, te encontrarás con alguien que no te gusta. Y no entiende. Es terco y se aferra a ti. Recuerda que alguna vez tú has sido una de esas personas. De forma firme y amable, dile que no te gustaría bailar con él en el amor. Y en ocasiones te tocará una pareja que te empeñas en querer cambiar. Quieres que haga los pasos de baile que a ti te gustan. Quieres que tenga el ritmo que tú quieres. Sabes que eso no funciona. A nadie le gusta que lo cambien. Busca a otra pareja de baile. También, te tocará estar con una pareja que quiera cambiarte. Sabes que tampoco eso funciona. Busca a otra persona. ¿Hay algo malo contigo? No. Solo tienes que encontrar a alguien que le encante como bailes. Que se enamore del ritmo de tus sueños y de los pasos de tus hábitos del diario.”

Si ya encontraste tu pareja de baile en el amor, ¡Felicidades!, has sido bendecido enormemente, si aún no lo encuentras, no te preocupes,  Si no existe alguien a tu lado, solo calma y aguarda, siempre hay alguien, y está en algún lugar esperando el momento preciso para entrar a tu vida, nada llega ni tarde ni muy temprano, todo llega en el momento correcto sí sabemos esperar pacientemente; si tienes miedo a amar, quítatelo y permite que alguien te amen, muchas veces la gente teme vincularse con el otro por el miedo al rechazo o por no atreverse a dar. Se olvidan que no hay como dar para recibir “Eres feliz en la medida en que te entregas. El termómetro de tu amor, se mide en tu entrega.” La gente que espera recibir el equivalente exacto del grado del amor que da, conseguirá el fracaso.

Encontrar una pareja para mí no se trata de encontrar a alguien que sea tal cual soy, eso significaría amar mi reflejo, se trata de encontrar a alguien que me haga sonreír, porque como decía la Madre Teresa de Calcuta “Toma tan sólo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille”, una persona que sea un ancla y no un motor, una persona de la que pueda amar sus defectos, porque las virtudes por el solo hecho de serlo ya se aman, que tenga sueños, metas, que se ame a sí mismo y ame a su familia, pero sobre todo que ame a Dios y que me permita amarlo a través de él.  Pero como mencione al principio cada uno ama de manera diferente y en gustos se rompen géneros,  solamente no dejes de amar y dar lo mejor de ti a aquella persona que esté a tu lado. Hace algún tiempo una consagrada dijo en una reflexión, que teníamos que rezar por el amor de nuestra vida aunque quizá no lo hayamos conocido aún, debe estar por alguna parte del mundo y Dios lo ha elegido ya, solamente hay que esperar el momento adecuado, me pareció lo más bonito que jamás había escuchado, rezar por alguien a quien ni conoces, pero que tienes la fe y la esperanza para  creer que el día menos esperado aparecerá en tu vida…y yo bueno, hasta el momento no lo he conocido, y aunque no le dedico mis oraciones diarias, de vez en cuando me acuerdo de él, posiblemente hoy sea el día, posiblemente no, a lo mejor todavía me falta tiempo para bailar solita y seguir coordinando mis pasos.

Y tú… ¿Ya tienes pareja de baile en el amor? ¿Estás disfrutando el baile que  están haciendo juntos? No olvides que para encontrarla, primero ama tu baile, ama tus pasos, ama tu ritmo, solo así alguien podrá amarlo también. El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que aun cree, aunque antes haya sido traicionado, aquel que todavía necesite amar, aunque haya sido lastimado y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.

Por: Anita San Martin

“Un corazón lleno de alegría es resultado de un corazón que arde de amor.” Madre Teresa de Calcuta

Hace algún tiempo leí un libro que lleva por título “Sembrando Alegría”  y desde la portada era una invitación a empezar un cambio en la manera de vivir. Relataba una serie de narraciones que el autor había tenido la oportunidad de ver y que reflejaban testimonios vivientes de hombres y mujeres que en definitiva vivían sembrando la alegría en su entorno, desde ese momento me propuse adoptar ese modelo de vida y luchar por hacerlo parte de mi rutina diaria.

¿Pero quiénes son los que viven sembrando alegría?

Personas que quisiéramos encontrarnos todos los días. Son hombres y mujeres que tienen algo que los distingue. Cuando nos despedimos de ellos, esperamos volver a verlos pronto. Nos dejan un sabor agradable. Cuando los recordamos, siempre se dibuja una sonrisa en nuestros rostros. Gente especial, gente que hace falta en todas partes, pero no en todas partes se puede encontrar, gente maravillosa, maravillosamente humana. Son los que están en el corazón del mundo, por ellos el mundo sigue vivo, sigue latiendo, camina, progresa, es mejor. Personas que viven sembrando alegría en su entorno, que se preocupan y se ocupan de cuidar los pequeños detalles de la vida. La alegría no es solo cuestión de temperamento, siempre resulta difícil conservar la alegría, y eso es motivo mayor para tratar de adquirirla y de hacerla crecer en nuestros corazones. La alegría es oración; la alegría es fuerza; la alegría es amor.

La madre Teresa de Calcuta decía algo muy cierto acerca de la alegría: “La alegría debe ser uno de los pivotes de nuestra existencia. Es el distintivo de una personalidad generosa. En ocasiones, también es el manto que cubre una vida de sacrificio y entrega propia. La persona que tiene este don muchas veces alcanza cimas elevadas.”

Cuando camines al trabajo o la escuela lleva contigo una sonrisa y saluda a todos con ella, la sonrisa no solo es expresión de alegría, sino también de salud, de esperanza, bienestar, grandeza y paz interior. Mira tú entorno y observa que puedes comenzar a mejorar en él, comienza en ti mismo, después en tu casa, luego en tu calle y posteriormente irás marcando la diferencia, la única manera de sembrar alegría es compartirla con alguien más, da más quien da con alegría. Ayuda al que te lo pida, pero más aún a aquel que en el silencio pide a gritos ser escuchado.  Da lo mejor de ti a cada persona que se cruce en tu camino, busca servir con alegría, recuerda que “El no que no vive para servir, no sirve para vivir”

La gente que vive con alegría acepta con amor todo lo que ocurre en su vida, no se centra en preguntar ¿Por qué? Y mejor pregunta ¿Y por qué no? , sabe que la alegría no depende de la posición sino de la disposición para vivir, son personas que están conscientes que no pueden evitar que el pájaro de la tristeza ronde por su cabeza, pero sí que anide en su cabellera. Reconocen que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, por lo que sacan la casta, se levantan de cada caída y siguen avanzando con la firme convicción de que la felicidad no es algo que pueda encontrarse, se debe construir día con día.

Para mí vivir sembrando alegría no es una opción, es una obligación; últimamente me ha costado más trabajo  que en mis 22 años, pero no por eso he bajado la guardia, trato de levantarme por las mañanas y ver cada día como el primer día del resto de mi vida y hacer algo bueno con ello. Hay días en que me da el bajón, pero siempre encuentro un motivo para sonreír, comer en familia, darle un beso a mi mamá antes de salir de mi casa, hacer algo bien en mi trabajo, ver a mi sobrinita, jugar con mis hermanos, salir a comer con mis amigos, recordar que estoy viva, sana y rodeada de gente que me quiere, que Dios tiene un plan perfecto para mí y muchas cosas más que me obligan a definitivamente vivir con alegría y disfrutar de esas pequeñas cosas de la vida que me hacen sonreír, que me ilusionan, que me animan a vivir un día más, a disfrutar la vida, aprovecharla, admirarla y saborearla con todas mis fuerzas.

Si nos lo proponemos siempre encontraremos motivos para vivir sembrando alegría y estar felices. ¿Qué dices? Te animas a vivir sembrando alegría, probablemente primero será un camino difícil, pero te aseguro que es un camino que vas a disfrutar mucho, lucha cada día por vivir de esta forma de tal manera que los que te rodeen no deseen que te alejes de su presencia porque tú les haces la vida más amable, más amena, se tú el que deje ese sabor agradable, sé el motivo de que muchos rostros sonrían al recordarte, lucha, trasciende, deja huella.

“Una sonrisa es la luz en la ventana de tu cara, que avisa a la gente que tu corazón está en casa.” Sonríe y vive sembrando alegría. No esperemos a ser buenos y cordiales. Apresurémonos ya desde ahora a alegrar el corazón de todos durante la corta travesía de la vida.